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Alemania celebra 30 años de la Reunificación

Alemania celebra 30 años de la Reunificación

Es raro el año que en Alemania no se celebre un aniversario. La intensidad de su s. XX hace que su capital esté en un casi constante estado de celebración, o al menos, de recuerdo del pasado. Este año, a pesar de que haya sido sólo a medias por las circunstancias especiales derivadas del COVID, se han celebrado los 30 años de la Reunificación alemana.

El 3 de octubre de 1990 entró en vigor el acuerdo firmado en ese verano como consecuencia de la caída del muro el año anterior. En poco más de un año, se negoció una Reunificación materializada en el acuerdo 2+4 (dos Alemanias y cuatro países de ocupación), lo cual daba autonomía política a una Alemania reunificada al margen de las políticas de los aliados. También Berlín se reunificó el 3 de octubre de 1990 -convirtiéndose además en capital alemana-, y pocos años después se marcharon de la ciudad las últimas tropas aliadas. La Reunificación, proceso que aún hoy sigue en vigor, implicaba muchas cosas: además de la vertiente política (que se manifestó en el resto de Europa del Este con el fin del Comunismo y la caída de la URSS), debían plantearse aspectos económicos, culturales o urbanísticos.

Estos últimos se pusieron de manifiesto especialmente en Berlín. Reconcebir una ciudad que durante más de cuarenta años había operado como dos no era tarea fácil. Y aún hoy Berlín trata de encontrar su propio camino urbanístico conectando ambas ciudades e intentando que no queden restos de esa sutura. La cantidad de trabajos de reconstrucción que comenzaron a mediados de los ’90 no parece terminar nunca. A la nueva capital alemana comenzó a llegar una importante cantidad de presupuesto, tanto desde inversiones extranjeras (especialmente a los antiguos barrios orientales económicamente desangrados), como a través del famoso Soli, o Solidaritätszuschlag, el impuesto por la Reunificación que todo residente en Alemania aún hoy debe pagar.

Se fueron así produciendo cambios sustanciales en la ciudad, reconectando barrios que habían quedado separados, calles divididas, estaciones abandonadas y, en última instancia, ciudades incomunicadas. El profundo proceso de transformación urbanística que Berlín comenzó a sufrir durante los años ’90 alteró el concepto de centro en la ciudad. Lugares como Potsdamer Platz o la Puerta de Brandeburgo, pasaban de ser lugares fronterizos a convertirse en el centro geográfico de la nueva ciudad. Barrios que evolucionaron junto al muro generando poco o ningún interés entre los berlineses, pasaron a ser barrios céntricos buscados por inversores y nuevos residentes a partir del año 2000.

Mientras tanto, los berlineses trataban de adaptarse a estos nuevos y rápidos cambios que, decíamos, también fueron culturales. Una de las subculturas que más se desarrolló durante los ’90 fue la del tecno. Si Berlín ya era una ciudad hedonista, el querer superar las profundas heridas que el siglo XX había provocado, generó la creación constante de espacios de disfrute tras la caída del muro.

Antiguas fábricas, sótanos, viejos cuarteles o lugares abandonados se convirtieron en improvisados clubes en los que disfrutar el presente sin pensar en el pasado. El muro había caído y ya no importaba quién era del Este y quién del Oeste. Hubo una búsqueda constante de una cultura de hermanamiento y disfrute, que eliminase barreras, que crease espacios comunes, sin fronteras ni límites para nadie. Lugares que habían sido símbolos de la división pasaron a representar todo lo contrario: libertad y democracia, como el famoso Oberbaumbrücke o la East Side Gallery, el tramo de muro más largo conservado en pie y convertido en lo que nunca fue: un espacio para la libre expresión.

A pesar de que se materializó en el tecno, la cultura joven y el arte urbano, esta idea de eliminar «muros» ha sido algo que ha caracterizado a Berlín en otros aspectos desde principios de los ’90, desde que desapareció la última herida provocada por la convulsa historia del s. XX. Mientras tanto, otras zonas de Alemania, con una evolución diferente, han concentrado sus esfuerzos en la recuperación económica, en la adaptación política, en la integración de dos sistemas. Se está trabajando mucho por lograr una Reunificación total, pero el proceso sigue en marcha y hay que seguir aunando esfuerzos. De momento, 30 años después, podemos decir que Berlín tiene aún muchas heridas, pero sobre todo, unas tremendas ganas de vivir. Te esperamos muy pronto en la ciudad. Tenemos mucho que enseñarte.

* Imágenes: Christian Lue @Unsplash (cabecera), CCBY-NC 2.0, Carol Sodar @Pixabay



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