Berlín y sus búnkeres

Hablar de arquitectura en Berlín implica también hablar de su arquitectura de guerra y aquellas construcciones diseñadas especialmente desde 1940 como espacios de protección. El hecho de que Berlín haya sido protagonista de la historia europea del s. XX hace que aún conserve búnkeres tanto de la Segunda Guerra Mundial como de la Guerra Fría. En esta entrada te hablamos de los más representativos.

1. Búnker junto a Anhalter Bahnhof

Ubicado junto a la estación de S Bahn de Anhalter Bahnhof, en el barrio de Kreuzberg, este búnker fue construido en 1943 conectado con la estación para que la población civil pudiera protegerse en caso de un ataque aéreo. Con paredes de entre 2 y 4.5 metros de grosor, un techo de 3.5 metros y unas 100 habitaciones, el espacio tenía capacidad para albergar a unas 3.500 personas, pero durante la última fase de la guerra, llegaron a esconderse en su interior hasta 12.000. A pesar de que uno de los bombardeos dañó parte del edificio, se pudo conservar tras la Segunda Guerra Mundial como espacio de almacenamiento hasta la caída del muro. Fue durante mediados de los años ’90 cuando se transformó en el Gruselkabinett, una especie de “pasaje del terror” que cerró sus puertas en 2016. Desde 2017 se ubica en su interior el Berlin Story Museum, con una exposición sobre Adolf Hitler y el nazismo.

2. Búnker en Hallescher Ufer

Bastante próximo al de Anhalter Bahnhof se encuentra este búnker junto al Landwehrkanal, entre Hallesches Ufer y la estación de metro de Möckernbrücke. El edificio, conocido como BASA-Bunker, cuenta con casi 6500 metros cuadrados de superficie y fue concebido en 1942 como un búnker para proteger la red de telecomunicaciones de la Deutsche Reichsbahn (compañía nacional de ferrocarriles). Fue el arquitecto John Pawson quien trabajó en la rehabilitación del edificio y en la transformación en un museo entre 2012 y 2015. Hoy día se encuentra en su interior The Feuerle Collection, un museo de arte privado dedicado a la colección de Désiré Feuerle, que combina la obra de artistas contemporáneos internacionales con mobiliario de la China Imperial y esculturas del sudeste asiático.

3. Búnker en Reinhardstrasse

Es con bastante seguridad uno de los edificios más icónicos de Berlín y desde el año 2008 combina en su interior historia, arquitectura y arte. Construido en las inmediaciones de la estación de tren de Friedrichstrasse, el búnker pretendía ser un espacio de protección para la población civil a partir de 1942. Tras el fin de la guerra, quedó en territorio oriental y se empleó como almacén de fruta traída desde Cuba. Fueron la caída del muro y el proceso de Reunificación lo que le confirieron un carácter radicalmente diferente al edificio. Sirvió de templo de sadomasoquismo y discoteca durante algunos años de la década de los ’90, hasta que en 2003 Christian Boros compró el edificio y desde 2008 se ubica allí la Colección Boros de arte contemporáneo.

4. Führerbunker

Si existe un búnker que genera interés por encima de cualquier otro, es el Führerbunnker, el lugar en el que Adolf Hitler se suicidó el 30 de abril de 1945. Allí pasó sus seis últimas semanas de vida protegiéndose de la batalla de Berlín mientras el Ejército Rojo avanzaba imparable por sus calles. El búnker era la ampliación de un búnker anterior conectado bajo tierra con la Antigua Cancillería del Reich, y no pudo ser demolido tras la guerra. Sus paredes tenían 3,5 metros de grosor y su techo 4,5 metros, por lo que se optó por rellenar la estructura de cemento y convertir la superficie de los antiguos Jardines Ministeriales en un parking para vehículos. Hoy día se puede encontrar un panel con información acerca de lo que allí pasó.

Por último, si te interesan estos temas y quieres conocer más lugares así, te recomendamos la compañía Berliner Unterwelten, especializada en dar a conocer el mundo subterráneo de la ciudad a través de diferentes recorridos. ¡Que lo disfrutes y hasta pronto!

* Imágenes: Wikimedia Commos.

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