80 años de la Noche de los Cristales Rotos

La historia de la persecución judía en Alemania está marcada por dos fechas clave, dos años que supusieron puntos de inflexión hacia el horror que culminó con el Holocausto. Una de ellas, la que convirtió la muerte en un sistema mecanizado e industrial en campos de exterminio fue 1942. La otra, 1938, de la cual se cumplen esta semana 80 años. La noche del 9 de noviembre de 1938 pasó a la historia como la Noche de los Cristales Rotos.

Si por algo se caracterizó la violencia nazi fue por avanzar de manera gradual. Cuando el partido nazi subió al poder en 1933, su ideología heredaba un poso antisemita considerablemente arraigado en Europa. A partir de la creencia de que la comunidad judía había sido la responsable del desastre económico tras la Primera Guerra Mundial y de la firma de las condiciones de paz del Tratado de Versalles, el mito del judío usurero, prestamista y especulador se fue alimentando casi de manera natural con la crisis financiera de los años ’20. Así, el mensaje que los nazis articularon en su discurso de propaganda no era nuevo, y por tanto fue eficaz. Pero aquel estigma social sólo era el principio.

Memorial a los Judíos Asesinados de Europa, Berlín

La representación de esta violencia gradual en el Memorial a los Judíos Asesinados de Europa de Berlín muestra que al principio no era fácil vislumbrar hasta dónde se iba a llegar en la década de los ’40. Del inicial estigma social se produjo un salto hacia una violencia algo desordenada en las calles: ataques por parte de la SA, boicots a negocios, discriminación social, etc. Cuando esta violencia se convirtió en ley, las Leyes de Núremberg de 1935 crearon el marco legal para que la comunidad judía fuera perdiendo libertades civiles en Alemania en función del grado de pureza de sangre: prohibición de trabajar en cargos públicos, de pertenecer a clubes deportivos o de casarse con alemanes puros, entre muchas otras. En este punto existía aún la posibilidad de escapar de Alemania, y fue a Estados Unidos y a Argentina, entre otros países, donde huyeron la mayoría de los judíos.

Sinagoga de Siegen en llamas (i) e interior de la sinagoga de la Fasanenstrasse, Berlín (d)

El primer punto de inflexión importante para la comunidad judía alemana fue la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938. De la violencia desordenada y las Leyes de Núremberg se pasó a la sistematización de ataques a sinagogas, negocios y cementerios judíos en las principales ciudades de Alemania y Austria. Esa noche la violencia se hizo explícita y mucho más visible y venía directamente ordenada por el gobierno, que lo hizo pasar por una iniciativa civil y espontánea. El asesinato de Ernst von Rath, secretario de la embajada alemana en París, por parte de un judío polaco se utilizó como excusa para llevar adelante, por orden de Hitler y coordinación de Goebbels, lo que se conoció también como el Pogromo de Noviembre.

Campo de concentración de Sachsenhausen, Oranienburg

En el intento de mostrar que había sido un ataque espontáneo de los ciudadanos, la propaganda nazi orientó su mensaje hacia el siguiente nivel: era necesario sacar de la sociedad a aquellos enemigos de Alemania que estaban robando el trabajo a los alemanes y manipulando su dinero. La Noche de los Cristales Rotos trajo además dificultades para huir del país y las deportaciones sistemáticas a campos de concentración. Desde Berlín fueron deportados a partir de entonces más de 6000 judíos al campo de concentración de Sachsenhausen, en el estado de Brandeburgo. Pero tal y como el Memorial a los Judíos muestra en Berlín, donde sus bloques crecen hasta los casi 4 m. de altura, los ataques llegaron mucho más lejos. Aún faltaba por alcanzar el siguiente punto de inflexión: 1942 y la creación de un plan de exterminio para eliminar a todos los judíos europeos antes del fin de la Segunda Guerra Mundial. El monstruo que había comenzado con bloques al ras del suelo creció hasta alcanzar una escala inimaginable. Esta semana se cumplen 80 años de aquel punto de inflexión para la comunidad judía Europea. Berlín lo recuerda en diferentes exposiciones, visitas guiadas y actos de memoria. No te pierdas nuestros recorridos si quieres saber más al respecto. Te lo contamos en Culture & Touring.

* Imágenes: Creative Commons y Celia Martínez García

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