La Potsdamer Platz y el cine

A sólo unos días de la inauguración del Festival Internacional de la Berlinale, queremos dedicar este post a hablar de una de las plazas más relacionadas con el cine: Potsdamer Platz. Su entorno es ahora la sede de uno de los mejores festivales de cine de Europa, centro de actividad cinematográfica y localización de rodaje de algunas de las películas más representativas de la historia de Berlín.

Durante los años posteriores a la Revolución Industrial, Potsdamer Platz era uno de los principales centros de vida de Berlín. Plaza de movimiento, tráfico, cafés y vida diurna. Era tal la cantidad de vehículos que llegó a concentrarse durante los años ’20, que decidió colocarse en 1924 el primer semáforo de Europa. Esta llamada “vida nerviosa” fue lo que Joe May en Asphalt (1929) y Walter Ruttmann en Berlín, sinfonía de una ciudad (1927) quisieron representar en sus respectivas obras. En la “sinfonía urbana” de Ruttmann, la capital alemana es protagonista y escenario mismo de la narración. A través de la colocación de una serie de cámaras escondidas por la ciudad, el director filmó un día en la vida de la metrópoli, desde el amanecer hasta la llegada de la noche en cabarets y locales nocturnos.

Sin embargo, esa Potsdamer Platz desapareció tras la Segunda Guerra Mundial en términos arquitectónicos y urbanísticos, no sólo por la destrucción física que supuso el conflicto, sino por la posterior construcción del muro en 1961. Había desaparecido un nudo urbano de vida y dinamismo, quedando el centro de Berlín desnudo y guillotinado. Se había borrado la Potsdamer Platz: sus cafés, su trazado, su forma de plaza. Desde la pérdida y el dolor, desde lo que ya no está y no se encuentra, Wim Wenders dedicó a esta plaza una escena memorable en su poema cinematográfico El cielo sobre Berlín (1987).

“No encuentro la Potsdamer Platz. ¿Aquí? No, imposible. Porque en la Potsdamer Platz estaba el café Josty, donde por las tardes iba a charlar, a tomarme un café y a observar a la gente después de fumarme un puro en Löhse und Wolff, un estanco muy reputado, justo aquí enfrente. Esto no puede ser la Potsdamer Platz. No me cruzo con nadie a quien pueda preguntar. La plaza estaba llena de vida. Tranvías, autobuses tirados por caballos, y dos coches: el mío y el de la chocolatería Hamann. Los almacenes Wertheim también estaban aquí. Y un buen día de repente allí habían colgado las banderas. Por toda la plaza banderas colgando. La gente dejó de ser amable. Y la policía también. No pienso abandonar hasta que haya encontrado la Potsdamer Platz” (Wim Wenders, 1987). 

Fue la caída del muro en 1989 lo que trajo una nueva reconcepción urbanística de una plaza que había desaparecido. Tratar de recuperar la vida berlinesa, reubicar el centro y reactivar la vida cultural fueron las intenciones que hubo detrás del proyecto urbanístico del año 2000. Son Renzo Piano o Helmut Jan, protagonistas del proyecto, quienes lo explican en el documental Berlin Babylon (2001). Sin embargo, la plaza de los ’20 y de los ’30, la plaza de los cafés y la vida diurna, la Potsdamer Platz que pertenecía al berlinés ya no existe. Se trata ahora de un cruce de calles, un lugar que recoge y aglutina cambios, dolor y la re escritura de la historia de Berlín. Sus heridas, su pasado, su presente y su intento de proyección de futuro. Potsdamer Platz ha pasado a convertirse en “la plaza que no es plaza”.

Tras este último proyecto es cuando se quiso representar la idea de modernidad a través de una arquitectura sustancialmente diferente al del resto de la ciudad: en materiales, altura y simbología. Y fue de la mano del cine como se quiso reactivar la vida cultural en gran medida a través de la ubicación del Museo para el Cine y la Televisión en el edificio Filmhaus y la celebración del Festival de la Berlinale en el teatro de la Marlene-Dietrich Platz. Desde entonces, la celebración del evento tiene lugar en febrero en el centro geográfico de la ciudad. La edición de este año comienza en una semana y durará hasta el 25 de febrero. Te dejamos un enlace con la programación del festival y queremos aprovechar para recomendarte que te sumes a nuestro famoso Tour de Cine los días 15 y 22 de febrero, donde conocerás secretos y anécdotas del Séptimo Arte y lugares de la ciudad que nadie más te enseña. ¡No te lo pierdas! Desde el equipo de Culture & Touring, te deseamos una feliz estancia en la ciudad y mucho cine para todos.

* Imágenes: Creative Commons

2018-02-08T17:01:44+00:00 By |Historia, Recomendaciones, Rincones de Berlín|

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